
-El de oficial de mesa no parece el trabajo más divertido del mundo, entonces, ¿por qué asegurais que os lo pasais bien?.
-Nos divertimos mucho. Aunque también hay momentos malos cuando te insultan. Sobre todo el público, las mamás de los jugadores o incluso los entrenadores. A algunas árbitras las han hecho llorar. Pero se supera luego por los buenos momentos que vivimos. Nadie nos ha engañado para entrar en el arbitraje.
-¿Cómo se viven los partidos desde la mesa?
-En los Federados a veces es un agobio. El público no se da cuenta que te ponen más nerviosos cuando te vocean. Eso no lo entienden y lo ven muy fácil. A veces no tienen ni idea de baloncesto y te gritan y te insultan cuando en realidad están equivocados. Lo sabes, pero no se lo puedes decir y te tienes que aguantar.
-¿Qué es lo mejor de ser oficial de mesa?
-Que al final somos todos amigos. Hemos formado un grupo que nos lo pasamos muy bien cuando vamos a arbitrar, en los viajes, en las comidas. Hay muy buen rollo.
Oiga la entrevista completa:
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